
Por una coprofagia digna.


La gente va desnuda por la calle. Los hombres llevan sus miembros erectos cual mástiles para la bandera del amor. Las mujeres dejan un baboso rastro y abren sus piernas, sus culos y sus bocas en cada rincón de la ciudad. La carne liberada se atrae. La luz metálica lo baña todo y lo sublima todo. Mi bragueta se tensa como si guardara dentro a un increíble hombre creciente, un increíble Hulk, un Mr. Hyde que quiere dejar de esconderse. Los botones salen disparados y mis pantalones se hacen trizas. Las bocas en forma de"O", los ojos en forma de "O", los culos en forma de "o", y mi animal desbocado dispuesto a pasar por el aro. En lo bares hay orgías, en el metro una gang bang, en los supermercados ofertas de orgasmos. La gente se baña en las fuentes publicas, se exhibe en los escaparates y se apelotona en lascivas montañas de cuerpos. La ciudad es el caos. Las tiendas de ropa queman todo su genero, la policía anuncia la ley marcial y los predicadores se afanan en saquear los sex shops. Es el fin de los meses sin fin, el fin de los feos, de los viejos, el fin de los tabúes, el fin de la soledad y de los meses "sin". Todo el mundo es guapo, todo el mundo es deseable, ya nadie quiere casarse porque no existe ni la muerte ni la enfermedad, todo el mundo quiere procear, mutiplicarse y sobrepoblar el planeta, el sexo es una arma con la que matar o morir, y el amor es la resurrección. El milagro de una nueva vida florece. Llego la primavera.