- Hola buenas tardes. ¿Es usted el títular?
- Eh.. sí, claro. ¿Quién va ser si no?
- Perfecto. Le llamamos del centro de Justicia Cósmica Universal. JCU enterprises.
- Ah...
- Nos ponemos en contacto con usted para una notificación de aviso.
- ¿Cómo?
- Según nuestros archivos. Usted lleva unos 723 días, 21 horas y 13 minutos siendo bastante feliz.
- ¿Ah... sí?
- El sistema no suele equivocarse. Según su historial en los últimos dos años usted ha encontrado lo que buscaba unas 121 veces, se ha sentido comprendido unas 345, y ha llegado a superar el límite permitido de tontería y felicidad unas 334 veces.
- Bueno, eso puede ser... conocí a una persona muy especial hace un tiempo y nos hemos llevado muy bien desde entonces...
- ¡Aha! Eso explicaría las 2345 risas espontáneas, los 234 momentos inolvidables, los 356 suspiros, 567 momentos de hiperoxigenación, 132 canciones tarareadas por la calle...
- Sí... puede que sí.
- Pues está usted viviendo claramente en desequilibrio universal.
- Perdón.
- Sin duda, se trata de un fallo en el sistema. Está usted viviendo demasiadas cosas buenas, en comparación con las malas.
- Pero a mí me gusta.
- Ya, claro, cómo no le va a gustar... pero el sistema tiene que autoequilibrarse. Ya sabe, el ying el yang, la cara y la cruz, la cal y la arena.
- ¿Y qué me va a pasar?
- Por eso le llamo. Para avisarle que JCU enterprises, pone en marcha, a partir de ahora, el sistema de autorregulación universal.
- ¿Y...?
- Nada, poco a poco su vida se va a ir convirtiendo en un infierno. Va usted a contrarrestar todo el exceso de positividad.
- No por favor.
- Sí. Prepárese...
- Pero, todo esto es muy judío cristiano...
- ¿En que mundo se cree que vive usted?
- ....
- Debería agradecernos el servicio, antes no avisávamos.
- Ostras.
- Bueno, que tenga unas buenas tardes, pero no muy buenas que si no luego recibirá.
- Pues en ese caso que tenga usted las mejores tardes del mundo.
miércoles, 13 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
Colores
Otro muerto
Pito, pito, colorito, dónde vas tú tan bonito.
A la cera verdadera. Pim, pam, fuera.
Tú- te- vas- y- tú- te- que-das.
A la cera verdadera. Pim, pam, fuera.
Tú- te- vas- y- tú- te- que-das.
jueves, 30 de septiembre de 2010
!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Este es el texto más exaltado que he escrito nunca!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
miércoles, 29 de septiembre de 2010
SEXO
Después de mucho esfuerzo, conseguí chuparme la polla a mí mismo.
Al principio, fue una experiencia muy gratificante pero enseguida, noté una tremenda sensación de vacío cuando me di cuenta de que NO lo hacía por amor, sólo lo hacía por sexo.
Al principio, fue una experiencia muy gratificante pero enseguida, noté una tremenda sensación de vacío cuando me di cuenta de que NO lo hacía por amor, sólo lo hacía por sexo.
domingo, 19 de septiembre de 2010
ITV 2984 (segunda parte)
Resumen del capítulo anterior: ¿Podrá nuestro protagonista pasar la Inspección Técnica Vital sin tener la cartilla dental?
Doce horas más tarde, llego a la ventanilla 77777-B. Casi nadie es capaz de llegar hasta aquí , es por eso que, apenas, hay cuarenta personas en la cola. Me siento al lado de un chico que llora desconsolado, según parece, lleva 14 años intentando conseguir un permiso de libre orientación sexual. Siento lastima, pero no puedo hacer nada. El tiempo pasa… miro los carteles que decoran la sala. Uno de ellos promociona las piruletas de bromuro que reparte el estado con el slogan: Chupa y calla. Otro cartel reza: En esta ciudad cabe de todo pero todo está prohibido. De repente, es mi turno.
Me atiende una preciosa funcionaria. Lleva un injerto facial Megana Fox de última generación. Su cara y su cuerpo están reestructurados pero sus manos son aún las de una mujer de 70 -80 años. Supongo que nadie se fija en estas cosas. Me pide toda la documentación: Factura de las tasas, cartilla ADN, Cartilla de residuos, …
Le entrego todo con una sonrisa hasta que llega el momento temido: Me mira con sus ojazos azules y me dice:
-Cartilla sanitaria bucal.
Me quedo en silencio. Le miro profundamente a los ojos, e intento encontrar la mujer desesperada que hay detrás de la máscara. Intento reconocer su sufrimiento, su dolor y compenetrarme con ella.
-No tengo ese permiso.
-Pues si no tiene ese permiso no le puedo cursar el documento.
-Es que… mañana me hacen un injerto facial completo en la clínica George Clooney VI y me cambiarán toda la dentadura. Digamos que hoy es el último día de mis dientes.
-¿Ah sí?…Yo también llevo un injerto facial…
-Anda, no me había dado cuenta.
La chica me sonríe, se siente acompañada, luego mira a los lados y me dice:
-Haré la vista gorda.
-¡Gracias, gracias!
-Vale, sigamos. ¿Ha traído sus fotos 3d, su historiograma, y su libreta fiscal?
Le digo que sí y suspiro profundamente. Soy un genio.
-¿Resguardo de su limitador químico emocional?
-Sí, claro, por supuesto, sí señora. Soy el mejor. Soy infalible. Un héroe del mundo moderno burocrático.
-¿Resguardo de su limitador cardíaco?
-¿Limitador cardíaco?
-¿No lleva un limitador cardíaco?.
-Le contesto con un "no" más bien pequeñito.
- Lo siento pero eso si que no puedo pasarlo por alto. Desde el día 14 de este mes es obligatorio que todo ciudadano lleve un limitador de ritmo cardíaco. Lo hacemos por su bien.
-Pero...
-No insista.
-Le doy un resguardo por si le para la policía. Tiene 15 días para hacérselo y volver. No tiene que hacer cola. Presente el formulario en la ventanilla 54’035. Si no será obligado a volver a pasar la revisión médica general.
Estoy a punto de enfadarme pero mi limitador emocional dispara una pequeña descarga de diazepam en mi hígado y me siento mucho mejor.
Salgo del edificio. La policía retira el cadáver de un desgraciado que ha sido pillado fumando tabaco negro en los lavabos. Entre el tumulto, logró salir del edificio. Respiro profundamente. No lo he hecho del todo mal, aunque el fantasma de la colonoscopia triaxial....
Cuando llego a casa estoy agotado. Me tomo un yogurt de antibióticos. Me meto en la cama y apago la luz. Mi emisor-receptor-ordenador-radioemisor-televisor-reproductor-despertador-agenda me recuerda que mañana tengo que pasar la inspección genital periódica. ¡Maldita sea! Vaya mierda de mund…Mi bomba interna de diazepam vuelve a disparar una dosis en mi hígado. Una sensación de bondad azucarada me relaja…Me doy la vuelta y me duermo felizmente mientras pienso que en realidad todo esto lo hacen por mi bien.
Doce horas más tarde, llego a la ventanilla 77777-B. Casi nadie es capaz de llegar hasta aquí , es por eso que, apenas, hay cuarenta personas en la cola. Me siento al lado de un chico que llora desconsolado, según parece, lleva 14 años intentando conseguir un permiso de libre orientación sexual. Siento lastima, pero no puedo hacer nada. El tiempo pasa… miro los carteles que decoran la sala. Uno de ellos promociona las piruletas de bromuro que reparte el estado con el slogan: Chupa y calla. Otro cartel reza: En esta ciudad cabe de todo pero todo está prohibido. De repente, es mi turno.
Me atiende una preciosa funcionaria. Lleva un injerto facial Megana Fox de última generación. Su cara y su cuerpo están reestructurados pero sus manos son aún las de una mujer de 70 -80 años. Supongo que nadie se fija en estas cosas. Me pide toda la documentación: Factura de las tasas, cartilla ADN, Cartilla de residuos, …
Le entrego todo con una sonrisa hasta que llega el momento temido: Me mira con sus ojazos azules y me dice:
-Cartilla sanitaria bucal.
Me quedo en silencio. Le miro profundamente a los ojos, e intento encontrar la mujer desesperada que hay detrás de la máscara. Intento reconocer su sufrimiento, su dolor y compenetrarme con ella.
-No tengo ese permiso.
-Pues si no tiene ese permiso no le puedo cursar el documento.
-Es que… mañana me hacen un injerto facial completo en la clínica George Clooney VI y me cambiarán toda la dentadura. Digamos que hoy es el último día de mis dientes.
-¿Ah sí?…Yo también llevo un injerto facial…
-Anda, no me había dado cuenta.
La chica me sonríe, se siente acompañada, luego mira a los lados y me dice:
-Haré la vista gorda.
-¡Gracias, gracias!
-Vale, sigamos. ¿Ha traído sus fotos 3d, su historiograma, y su libreta fiscal?
Le digo que sí y suspiro profundamente. Soy un genio.
-¿Resguardo de su limitador químico emocional?
-Sí, claro, por supuesto, sí señora. Soy el mejor. Soy infalible. Un héroe del mundo moderno burocrático.
-¿Resguardo de su limitador cardíaco?
-¿Limitador cardíaco?
-¿No lleva un limitador cardíaco?.
-Le contesto con un "no" más bien pequeñito.
- Lo siento pero eso si que no puedo pasarlo por alto. Desde el día 14 de este mes es obligatorio que todo ciudadano lleve un limitador de ritmo cardíaco. Lo hacemos por su bien.
-Pero...
-No insista.
-Le doy un resguardo por si le para la policía. Tiene 15 días para hacérselo y volver. No tiene que hacer cola. Presente el formulario en la ventanilla 54’035. Si no será obligado a volver a pasar la revisión médica general.
Estoy a punto de enfadarme pero mi limitador emocional dispara una pequeña descarga de diazepam en mi hígado y me siento mucho mejor.
Salgo del edificio. La policía retira el cadáver de un desgraciado que ha sido pillado fumando tabaco negro en los lavabos. Entre el tumulto, logró salir del edificio. Respiro profundamente. No lo he hecho del todo mal, aunque el fantasma de la colonoscopia triaxial....
Cuando llego a casa estoy agotado. Me tomo un yogurt de antibióticos. Me meto en la cama y apago la luz. Mi emisor-receptor-ordenador-radioemisor-televisor-reproductor-despertador-agenda me recuerda que mañana tengo que pasar la inspección genital periódica. ¡Maldita sea! Vaya mierda de mund…Mi bomba interna de diazepam vuelve a disparar una dosis en mi hígado. Una sensación de bondad azucarada me relaja…Me doy la vuelta y me duermo felizmente mientras pienso que en realidad todo esto lo hacen por mi bien.
sábado, 11 de septiembre de 2010
ITV 2984 (primera parte)
Mi emisor-receptor-ordenador-turbomix-móvil-televisor-mp12-despertador me despierta y me recuerda que hoy es el último día para renovar mi permiso b-45/980KL de ciudadanía vital. En caso de no hacerlo seré multado, biodenunciado , puesto en observación médico civil y obligado a pasar una exhausta revisión médica que incluye entre otras delicias, una colonoscopia triaxial y un lavado de estómago a 8.000 revoluciones. Tengo que ponerme en marcha.
De repente, mientras lavo mis dientes con mi i-dent… recuerdo el error. Hace siete meses, mi centro de salud periódica me diagnosticó una caries en el molar superior izquierdo y no he ido a que me la extraigan. Abrumado por el descuido, intento pensar una solución. Es imposible que pase una Inspección Técnica Vital sin la cartilla sanitaria bucal y una muela podrida . Menuda insensatez. El fantasma de la colonoscopia triaxial sobrevuela mi cabeza. Hoy es el último día, tengo que ir por narices…Estoy atrapado.
Levanto el puño frente al espejo y me digo en voz alta: Iré y pasaré la inspección.
El eco-bus oxigenado me deja justo en frente de la central general de expedición de documentos del estado. Miles de personas hacen cola para entrar , algunos policías controlan la entrada, acompañados de perros genéticamente efervescentes. Al cabo de dos horas un agente del orden biodesagradable me pide el permiso de consumo de oxígeno y la cartilla de valor de masa corporal. Le muestro los documentos y me deja pasar. Subo las escaleras del viejo edificio hasta llegar al mostrador de información. Otra vez miles de ciudadanos se agolpan frente a la ventanilla. Algunos policías, con un contrato de prácticas, usan sus porras fotovoltaicas ecológicas de bajo consumo para mantener en orden a la multitud. Un emisor telepático repite en mi mente mi numero de ventanilla y mi turno cada diez segundos: Ventanilla 3567, número 38947. El volumen telepático esta a 39db neuronales y me siento algo agobiado. Ventanilla 3567, número 38947. En la pantalla aparece el número 128. Hay que tener paciencia. Ventanilla 3567, número 38947.
Al fin, después de 4 horas, llega mi turno. Una mujer, con una operación de estética de embarazo permanente, me atiende. Le pregunto qué tengo que hacer para renovar el permiso b-45/980KL de ciudadanía vital.
- Pague 300.000 eurodólares asiáticos en timohipotecas a un interés variable al 1.000% para cubrir las tasas de oxígeno, vacunación y genética caucásica. Luego presente su cartilla de ADN y su nivel de endomorfinas en la taquilla 4B/654673-Z. Finalmente, pase por la ventanilla 77777-B y presente toda la documentación y su cartilla sanitaria bucal. Allí le darán el permiso.
Un pinchazo recorre mi muela superior izquierda. Estoy a punto de decirle a la mujer que no tengo esa cartilla pero… prefiero no precipitarme. Le sonrío, le doy las gracias, le felicito por su embarazo de silicona y me marcho, mientras la oscura sombra de la colonoscopia triaxial sobrevuela de nuevo mi cabeza.
continuará...
(el próximo capítulo se publicará dentro de siete días).
De repente, mientras lavo mis dientes con mi i-dent… recuerdo el error. Hace siete meses, mi centro de salud periódica me diagnosticó una caries en el molar superior izquierdo y no he ido a que me la extraigan. Abrumado por el descuido, intento pensar una solución. Es imposible que pase una Inspección Técnica Vital sin la cartilla sanitaria bucal y una muela podrida . Menuda insensatez. El fantasma de la colonoscopia triaxial sobrevuela mi cabeza. Hoy es el último día, tengo que ir por narices…Estoy atrapado.
Levanto el puño frente al espejo y me digo en voz alta: Iré y pasaré la inspección.
El eco-bus oxigenado me deja justo en frente de la central general de expedición de documentos del estado. Miles de personas hacen cola para entrar , algunos policías controlan la entrada, acompañados de perros genéticamente efervescentes. Al cabo de dos horas un agente del orden biodesagradable me pide el permiso de consumo de oxígeno y la cartilla de valor de masa corporal. Le muestro los documentos y me deja pasar. Subo las escaleras del viejo edificio hasta llegar al mostrador de información. Otra vez miles de ciudadanos se agolpan frente a la ventanilla. Algunos policías, con un contrato de prácticas, usan sus porras fotovoltaicas ecológicas de bajo consumo para mantener en orden a la multitud. Un emisor telepático repite en mi mente mi numero de ventanilla y mi turno cada diez segundos: Ventanilla 3567, número 38947. El volumen telepático esta a 39db neuronales y me siento algo agobiado. Ventanilla 3567, número 38947. En la pantalla aparece el número 128. Hay que tener paciencia. Ventanilla 3567, número 38947.
Al fin, después de 4 horas, llega mi turno. Una mujer, con una operación de estética de embarazo permanente, me atiende. Le pregunto qué tengo que hacer para renovar el permiso b-45/980KL de ciudadanía vital.
- Pague 300.000 eurodólares asiáticos en timohipotecas a un interés variable al 1.000% para cubrir las tasas de oxígeno, vacunación y genética caucásica. Luego presente su cartilla de ADN y su nivel de endomorfinas en la taquilla 4B/654673-Z. Finalmente, pase por la ventanilla 77777-B y presente toda la documentación y su cartilla sanitaria bucal. Allí le darán el permiso.
Un pinchazo recorre mi muela superior izquierda. Estoy a punto de decirle a la mujer que no tengo esa cartilla pero… prefiero no precipitarme. Le sonrío, le doy las gracias, le felicito por su embarazo de silicona y me marcho, mientras la oscura sombra de la colonoscopia triaxial sobrevuela de nuevo mi cabeza.
continuará...
(el próximo capítulo se publicará dentro de siete días).
domingo, 29 de agosto de 2010
una tarde en el Ikea

Advertencia, este post no es ficción. Se cuentan los hechos reales que me sucedieron la tarde del 21 de agosto del 2010 en la macrotienda de IKEA en Hospitalet, Barcelona. Escribiendo esto arriesgo mi vida y mi credibilidad pero creo que es mi deber hacer público todo lo que vi, aquella terrible tarde en la que todo cambió por completo.
Llegué a las instalaciones de Ikea, aproximadamente a las 18h, con la intención de comprar una silla de escritorio Markus y un sofá Karstand. Una vez recorrido el circuito de muebles, me dispuse a buscar los bultos que contenían dichos muebles, en el solitario pasillo 4 sección 17. Supongo que fue el calor o la tensión que me produce gastar dinero; puede que fuera la terrible resaca que padecía, o ese extraño olor a hospital rancio que hay en el Ikea. La cuestión es que la cabeza empezó a darme vueltas, me sentí mareado y todo fundió a negro...
No sé cuanto tiempo pasé inconsciente. Desperté en una pequeña enfermería, echado en una camilla. Enseguida até los cabos: me había desmayado y algunos empleados del Ikea, me habían trasladado hasta allí para que descansara. Me incorporé; y como ya me encontraba bien, abrí con sigilo la puerta de la pequeña habitación y me dispuse a encontrar la salida. Está claro que me equivoqué de dirección, avanzando por angostos pasillos, cada vez más largos, que yo creía, me llevarían hacía algún párking o ascensor de salida. A medida que avanzaba, las instalaciones se parecían más a un laboratorio químico que a una tienda de muebles. Estuve tentado de volver hacía atrás pero el gato de la curiosidad ya me había arañado y decidí seguir avanzando. Me azoré cuando, a lo lejos de un inmenso pasillo, vi aparecer dos personas con bata y mascarilla. Instintivamente, abrí una puerta y me escondí en una habitación.
Hasta que mis ojos no se acostumbraron a la oscuridad no pude apreciar que aquello se asemejaba a un inmenso quirófano. Asustado y embotado de adrenalina cogí una bata y una mascarilla que colgaban abandonadas en una silla, me las puse y salí de aquella angustiosa habitación, agazapado detrás mi improvisado disfraz, con la embriagante sensación de que aquella extraña aventura iba a desvelarme un tremendo secreto.
Algunos pasillos más tarde, llegué a una enorme puerta. Me costó abrirla, parecía construida para que la usara alguien de un tamaño descomunal. Al otro lado, miles de fluorescentes iluminaban una kilométrica fábrica subterránea de construcción en cadena, tan grande como la mitad de la superficie de Hospitalet. En ella, un ejercito de trabajadores empaquetaban y construían los muebles de Ikea. Pude diferenciar algún Expedit y una cinta que transportaba algunas estanterías Billy. Al principio no me había dado cuenta, pero después de frotarme los ojos, pude cerciorarme de que todos los trabajadores medían como mínimo dos o tres metros de altura. Llevaban unos extraños cascos que impedían verles la cara. Con tamaña proporción manejaban ágilmente las piezas y los bultos que para mí eran de tamaño considerable. ¿Quiénes eran esos tipos? ¿Eran humanos?
Asustado, crucé la planta, con el presentimiento de que aún no había visto nada de lo que escondía ese extraño submundo. Y así fue. Mi gran descubrimiento me esperaba detrás de una gigantesca puerta negra. Al abrirla vi algo que jamás olvidarán mis pesadillas: Una sala gigantesca en la que ¡Oh Dios! miles de cuerpos humanos, desnudos, sin vida, se agolpaban en inmensos contenedores. Una vez volcados en una cinta transportadora, los cuerpos entraban en una trituradora. Al poco tiempo, en otro lado, perfectas laminas de conglomerado salían impolutas, y eran recogidas por los trabajadores. Aterrorizado, me giré de golpe y eché a correr, tropezando de bruces con uno de aquellos gigantes. Vislumbré su cara dentro del casco, puede que me fallase el juicio, pero juraría que se trataba de un chino. Tenía los ojos extremadamente azules y el pelo de color rubio. Un sistema de microfonía instalado en su traje, me gritaba las siguientes palabras: ¡Beskäda, Bestä, Gnarp, Vurm, Yster! En mi contestación estaba la posibilidad de morir o de salir inmune. Recordé los nombres de algunos muebles de Ikea y los pronuncié en voz alta: ¡Ektorp, Karlstad, Äpplarö, Hemnes, Skimra! El chino-mutante-sueco parecía comprender aquel lenguaje y me señaló histérico la puerta de la salida. Mi improvisado disfraz y la obsesión por los catálogos de Ikea salvaron mi vida. Salí corriendo y volví sobre mis pasos mientras las imágenes de lo que había tras la puerta negra golpeaban mi esternón para obligarme a vomitar.
Sin respiración, muerto de asco y miedo, pude volver a la enfermería de dónde partía. Me eche en la camilla, mientras repetía en voz baja. ¡Están hechos con muertos, están hechos con muertos! Más tarde, una simpática empleada del Ikea vino a buscarme y me acompañó a la salida. La empleada se preocupó por mi salud pero me deshice de ella. Vomité en el parking exterior bajo una docena de banderas ondeantes de Ikea. ¡Casi todo el mundo tenía un mueble de Ikea en su casa....! ¡Casi todo el mundo...!Luego pensé en las albóndigas del restaurante, los frankfurts de 1 euro, el relleno de los sofás, las almohadas., los juguetes.... Histérico, intenté hablar con el guarda de seguridad, con atención al cliente, con la dirección... pero todos, sin remedio, ante mi desesperación, se hicieron los suecos.
Photoshop: Andrew Flash
viernes, 20 de agosto de 2010
Tempus Fugit
¿Por qué el tiempo corre más rápido en Agosto?
Está mañana me levanto lloroso, melancoholico* y con el esternón helado. Miro mi reloj y una flecha se clava en mi corazón. ¡20 de agosto! Han pasado 20 días como si nada.
Una vez, le preguntaron a Albert Einstein qué era la relatividad del tiempo. Einstein contestó que había que sentarse encima de un brasero ardiendo para darse cuenta de lo lento que podía pasar el tiempo. Eso era la relatividad.
Después de una ducha de Coca-Cola, para desincrustar tanto desasosiego, lo veo claro. No quiero que llegue Septiembre bajo ninguna circunstancia. Así que voy a parar el tiempo, como sea, cueste lo que cueste.
Cojo serrín y me lo pongo bajo mis párpados, introduzco doce chinchetas en mi ojete, me provoco unos cortes en el glande y le he añado limón, me visto con tres erizos en mis calzoncillos y siete sanguijuelas que sorben lentamente la sangre de mi cuerpo.
Espero que con eso sea suficiente. Ahora el Agosto es eterno. Febril. Inacabable. Y voy por la calle sonriéndole al sol de mi verano eterno.
*Melancoholico: Adj.Masc. Estado de tristeza y resaca provocado por la injestión masiva de alcohol.
Una vez, le preguntaron a Albert Einstein qué era la relatividad del tiempo. Einstein contestó que había que sentarse encima de un brasero ardiendo para darse cuenta de lo lento que podía pasar el tiempo. Eso era la relatividad.
Después de una ducha de Coca-Cola, para desincrustar tanto desasosiego, lo veo claro. No quiero que llegue Septiembre bajo ninguna circunstancia. Así que voy a parar el tiempo, como sea, cueste lo que cueste.
Cojo serrín y me lo pongo bajo mis párpados, introduzco doce chinchetas en mi ojete, me provoco unos cortes en el glande y le he añado limón, me visto con tres erizos en mis calzoncillos y siete sanguijuelas que sorben lentamente la sangre de mi cuerpo.
Espero que con eso sea suficiente. Ahora el Agosto es eterno. Febril. Inacabable. Y voy por la calle sonriéndole al sol de mi verano eterno.
*Melancoholico: Adj.Masc. Estado de tristeza y resaca provocado por la injestión masiva de alcohol.
miércoles, 11 de agosto de 2010
The Incredible Amazing Stories: El secreto de Sierra Madre.
El arqueólogo-escritor entra en la cripta de la antigua civilización. Ha esquivado un sinfín de trampas y peligros para llegar a este recóndito lugar. Encaja la llave de oro de siete muescas, le da siete vueltas y la puerta de la sala oculta se abre entre hierbajos y telarañas. Allí está, delante suyo, el secreto que la secta de los Protectores (a los que ha tenido que matar) ha protegido durante trillones de años. Escrito por la mano de Dios:
(música de John Williams) ¡El Libro de Instrucciones!
El arqueólogo-escritor coge el libro con prudencia entre sus manos. En su tapa, reza en latín: Instruccionum Librum. Lo abre... está escrito en muchos idiomas. Hojea por encima su contenido en español. Hay un montón de faltas, pero allí está todo: Introducción, guía rápida, puesta a punto, sentido de la vida, funciones básicas, el botón de pausa, rebobinado, fast forward, inmortalidad, solución de problemas, garantía (¡Oh! ¡La garantía!), preguntas frequentes (FAQ), teléfono del consumidor, averías, devoluciones, etc....
El arqueólogo-escritor se frota las manos. -Publicaré el libro con mi nombre. Se convertirá en un "best seller" de la noche al día. El libro de autoayuda más vendido del planeta. Seré famoso. Rico. Grande. Me llamarán el hijo de Dios.-
-¡Hijo de puta! ¡Suelta el libro!-
El escritor-arqueologo se queda frito, allí está Pablo Cohelo apuntándole con una pistola: -Dame el libro o te mato-
-Maldito místico de mierda. ¿Cómo me has encontrado?-
-Cuando alguien quiere algo el universo conspira a favor...-
Una tercera voz interrumpe la escena:- Dejaros de tonterías el libro es mío.-
-¡No puede ser! es Jorge Bucay.-
-Maldito Bucay. ¿Cómo nos has encontrado?-
-La felicidad es la certeza de no sentirse perdido...-
-Maldito farsante. Tú no eres feliz, tú eres gordo.-
-Y tú eres un... un... vaya nunca he insultado a nadie... pero os puedo contar un cuento terapéutico que...-
-¡Callaos todos! El libro es mío. Comed plomo.
(La habilidad de Bucay y Cohello para disparar deja mucho que desear y mueren tiroteados por el escritor-arqueólogo)
-¡Jajajaja! Ahora triunfaré a mi antojo. ¡Ay! ¿Este leve pinchazo en la espalda no será que uno de los vigilantes de los Protectores, que yo pensaba que estaba muerto, se ha arrastrado hasta aquí con un cuchillo albaceteño, para matarme por la espalda?
-Pues sí.-
-¿Por qué hacéis esto? ¿Por qué priváis al mundo de tan importante descubrimiento? (muere al acabar la frase)
-Porque hemos leído el libro. (muere al acabar la frase)
(música de John Williams) ¡El Libro de Instrucciones!
El arqueólogo-escritor coge el libro con prudencia entre sus manos. En su tapa, reza en latín: Instruccionum Librum. Lo abre... está escrito en muchos idiomas. Hojea por encima su contenido en español. Hay un montón de faltas, pero allí está todo: Introducción, guía rápida, puesta a punto, sentido de la vida, funciones básicas, el botón de pausa, rebobinado, fast forward, inmortalidad, solución de problemas, garantía (¡Oh! ¡La garantía!), preguntas frequentes (FAQ), teléfono del consumidor, averías, devoluciones, etc....
El arqueólogo-escritor se frota las manos. -Publicaré el libro con mi nombre. Se convertirá en un "best seller" de la noche al día. El libro de autoayuda más vendido del planeta. Seré famoso. Rico. Grande. Me llamarán el hijo de Dios.-
-¡Hijo de puta! ¡Suelta el libro!-
El escritor-arqueologo se queda frito, allí está Pablo Cohelo apuntándole con una pistola: -Dame el libro o te mato-
-Maldito místico de mierda. ¿Cómo me has encontrado?-
-Cuando alguien quiere algo el universo conspira a favor...-
Una tercera voz interrumpe la escena:- Dejaros de tonterías el libro es mío.-
-¡No puede ser! es Jorge Bucay.-
-Maldito Bucay. ¿Cómo nos has encontrado?-
-La felicidad es la certeza de no sentirse perdido...-
-Maldito farsante. Tú no eres feliz, tú eres gordo.-
-Y tú eres un... un... vaya nunca he insultado a nadie... pero os puedo contar un cuento terapéutico que...-
-¡Callaos todos! El libro es mío. Comed plomo.
(La habilidad de Bucay y Cohello para disparar deja mucho que desear y mueren tiroteados por el escritor-arqueólogo)
-¡Jajajaja! Ahora triunfaré a mi antojo. ¡Ay! ¿Este leve pinchazo en la espalda no será que uno de los vigilantes de los Protectores, que yo pensaba que estaba muerto, se ha arrastrado hasta aquí con un cuchillo albaceteño, para matarme por la espalda?
-Pues sí.-
-¿Por qué hacéis esto? ¿Por qué priváis al mundo de tan importante descubrimiento? (muere al acabar la frase)
-Porque hemos leído el libro. (muere al acabar la frase)
lunes, 9 de agosto de 2010
the great escape
Tengo un plan.
Cojo tus ojos, tus brazos, tus piernas, tus tetas, tu culo y tu coño y nos escapamos lo más lejos posible de nuestras cabezas.
Cojo tus ojos, tus brazos, tus piernas, tus tetas, tu culo y tu coño y nos escapamos lo más lejos posible de nuestras cabezas.
domingo, 1 de agosto de 2010
Bang Big
Empujo con fuerza contra su cuerpo, reventamos la pared, atravesamos pisos y edificios, requebrejamos el suelo, gritamos y jadeamos.La empujo, otra vez, hasta que rompemos el eje geoestacionario de la tierra. Maremotos, terremotos y tsunamis lo destrozan todo.
Ella me reta, con una mirada lasciva, a que continúe, y otra vez la empujo como una flecha clavada entre sus piernas, como una cuña cósmica, como un ariete interestelar.
El universo se altera en forma de dardo y tenemos un orgasmo tan prolongado, que deformamos la curva del espacio tiempo, creamos un agujero negro en la Vía Láctea y caemos muertos en mi cama.
Resoplamos entre cenizas y escombros de pasión. Ella, se abraza a mi cuerpo y me mira enamorada... Yo le digo:- ¡Eh! ¡No te flipes! Sólo ha sido un polvo.-
Ella, se desimanta, se da media vuelta. Aquello no le ha sentado bien. La oigo pensar. ¿Estará tramando algo? De repente se gira y se me echa encima mío...
...y así es como termina el mundo tal y como lo conocemos hoy.
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