jueves, 25 de noviembre de 2010

Muerte en Barcelona

A todo el mundo le pasa desapercibida pero en uno de los asientos traseros del autobús de línea, sentada, con su pequeño bolso encima de las rodillas, está Dolores, mirando las cosas por la ventanilla pasar. La noche vence al día y el paisaje se llena de puntitos de luz. Cada luz es un hogar, con una familia, con unas personas que sufren o ríen o lloran... Pero vistas desde lejos, sólo son unas bonitas lucecitas ajenas a la vida que contienen. Dolores piensa que es así como Dios debe contemplar su creación y que por eso, a veces, no es consciente de todo el sufrimiento que hay en el mundo. ¡Desde lejos se ve todo tan distinto!
Dolores tiene el corazón en un puño, lo tiene desde que empezó a planearlo todo con Jacinta. El viaje, la pensión, el dinero… Pero Jacinta no ha venido. En el último momento, la muy boba, se acobardó: “Ya no somos unas niñas” le dijó enrocada. ¡Pues menudo descubrimiento!

Los árboles, la carretera, las casas se convierten poco a poco en un paisaje urbano, gris, lleno de semáforos, señales y edificios. El autobús ha llegado a Barcelona; Dolores espera a que todo el mundo baje y le pide, al conductor, que le ayude a descender por los gigantescos peldaños del autobús; el conductor extrañado le pregunta: ¿Nadie le acompaña? ¿Nadie le espera?

La gente es buena, piensa Dolores. Siempre lo ha pensado, aunque algunas veces haya estado a punto de dudarlo. Desde la ventanilla del taxi, la ciudad se le antoja enorme, gigantesca, construida en vertical como las catedrales. Es un pensamiento de vieja y pueblerina, pero las cosas han cambiado una barbaridad... El taxista la acompaña hasta la puerta de la humilde pensión, cuya dirección, Dolores tiene apuntada en un pequeño papel. La estancia es pequeña pero limpia, aunque huele a rancio como si se tratara de un armario cerrado. Dolores se sienta en el borde de la cama y acaricia la colcha. La ropa planchada siempre le ha gustado, le transmite tranquilidad, sosiego… La última vez que vino a Barcelona fue con Marcelino su marido que en paz descanse. Marcelino. El bello Marcelo. Treinta años de matrimonio y ahora, es sólo una foto en un recordatorio. Una cara congelada como un actor de cine, sonriente y muerto. Si él estuviera aquí las cosas serían distintas; distintas pero no mejores.

El sonido de una ambulancia despierta sus pensamientos: Está rota y tiene que comer algo. Saca de su pequeño bolso un yogurt y un “sandwich” de jamón York, envuelto en papel de plata. En el supermercado le han dicho que ese tipo de yogurt no necesita nevera. Es innegable. Las cosas han cambiado. ¡La verdad es que está rico! Tira el vaso de plástico y el papel de plata en la papelera del baño y limpia las migas de encima de la cama. Los riñones la están matando. Se quita el vestido y se aplica unas friegas de Trombocid; no sirve para nada pero su olor a farmacia antigua le hace compañía. Dolores trae consigo un pequeño despertador , no fuera a dormirse en un día tan importante. Se mete en la cama casi vestida, (se ha acostumbrado a esquivar así su desnudez) y busca una postura en la que el cuerpo no se queje del todo y cierra los ojos...

Marcelo
no había sido su único y primer amor. Se enamoró de verdad, por primera vez, en la escuela, cuando abrió su nuevo libro de religión. Allí vio una ilustración que nunca podría olvidar. La de un hombre distinto que no pertenecía a su época pero que le resultaba familiar y accesible. Bello, alto, lleno de gracia y bondad, Jesús le pareció tan atractivo que se quedó prendada para siempre. Por la noches, avergonzada, repasaba las ilustraciones de aquel libro con el corazón hinchado de amor, jurándose, convencida que a partir de ese momento sólo viviría para él y por él.

...Dolores, coge su rosario del bolso y lo acaricia. Hoy lo necesita más que nunca. Sus cuentas, echas a mano, con flores de rosas, nunca pierden su olor. Empieza a rezar, y en el primer misterio, en la quinta avemaría se queda dormida…

Dolores se despierta temprano, un poco antes de que su despertador suene. Ha soñado con la casa de los abuelos, con su madre y con sus primos. Ha sido como pasear por un álbum de fotos convertido en un pesebre viviente. Un regalo de nuestro señor, una señal de que está haciendo lo correcto. Sin mirarse, se viste, se peina, se perfuma con Lavanda y sale a la calle.
Hay gente por todos lados. La mayoría, arreglados, con sus hijos, sus familias. Algunos llevan banderas de España, del espicopado, de Catalunya. Dolores, tiene ganas de llorar pero se las traga y sigue caminando ,despacito, hasta dónde la multitud se agolpa. Un centenar de policías le vigilan detrás de las vallas. Le parece exagerado. ¿Quién querría hacerle daño a alguien tan bueno? ¿A alguien que representa la bondad y la fe?
La calle está lista para que pase la comitiva con el papa móvil y ella: Dolores Camposanto, está lista para encontrarse con el papa Benedicto XIV. ¡Qué tonta ha sido Jacinta! ¡Se lo va a perder! Las cosas de repente, dejan de tener peso, las piernas, los riñones dejan de doler, la vejez ha desaparecido, y se siente joven y bella. El rumor de la gente anticipa la llegada del pontífice. Pasan aullando una docena de coches de policía y entre las sirenas , Dolores, recuerda como conoció a su marido y como se enamoró de él a primera vista; de su sonrisa, de sus galanterías... del helado de “tutti fruti” que comieron mientras él insistía en volverla a ver a menos que el suelo no aguantará sus pasos. Recuerda su primer beso, que le supo a caramelo de café. Recuerda sus sueños de novicia luchando contra su nuevo amor. Ilusa, joven e ingenua cayendo en lo que aún considera pecado. Y la boda y los remordimientos y como aquel hombre se convirtió en seco y distante. Pero también recuerda a su hija, a su preciosa hija... La primera vez que la vio parecía un angelito de aquellos de los cuadros de la iglesia. A lo lejos un coche blanco con una vitrina se acerca a toda velocidad. Ahora, su hija vive en el extranjero y la llama de vez en cuando. Ahora, su marido está muerto y enterrado. Dolores se coge con tanta fuerza como puede a su escapulario de rosas y el coche blindado, con el Papa Benedicto XIV en su interior, pasa frente suyo, como un soplo de viento, a toda velocidad. Y se esfuma de izquierda a derecha dentro de su cúpula móvil. A duras penas puede reconocer su cara y su gesto y se apodera de ella una profunda y callada decepción. ¡Ni tan siquiera le ha podido buscar la mirada…! La gente aplaude y vocifera pero Dolores da media vuelta y se aleja del camino. En su imaginación el papa le da la mano y ella le ofrece su escapulario de rosas y él le perdona sus pecados. Pero aquello no es real…¿Por qué todo ha sido tan rápido y veloz?

Los riñones vuelven a torturarla y se siente mareada, perdida, entre las miles de personas que ahora le parecen aterradoras, amenazantes. Deshace el camino de vuelta al hotel y llega mecánicamente hasta su habitación. Le han hecho la cama. Agotada, se sienta en el borde y aprieta con fuerza la ropa planchada. El dolor es insoportable. La soledad la envuelve por completo; se acuesta en la cama y llora. Llora como hacía siglos que no lloraba. Llora por la indiferencia del Papa, por los viejos tiempos, por su niñez, por los que ya no están pero sobretodo, por fin, llora por ella...

El aire fresco que entra por la ventana le devuelve la razón. Se seca las lágrimas con un pañuelo de seda. Se ha sacado un peso enorme de encima. La espalda la apuñala por detrás pero ya no le duele como antes. El dolor ha quedado en un segundo plano. De pronto piensa que por fin le ha ganado. Ha vencido a su propio nombre. Luego siente un profundo desprecio por todas las cosas de este mundo, menos por su amor verdadero, del que se enamoró cuando era una niña leyendo un libro en clase de catequesis. Ella le abandonó, le dio la espalda, pero ahora él está a su lado, sentado en el borde de la cama,le mira con bondad, le acaricia el pelo, la acompaña con dulces susurros que sólo ella comprende.... Las cosas de lejos son distintas, pero él la mira ahora de tan cerca… Y entonces, Dolores, toma una profunda decisión: Ya no saldrá nunca más de aquella habitación, se quedará allí, echada en la cama, como una niña, en la compañía de Jesús, para siempre.

lunes, 8 de noviembre de 2010

1001


Curiosamente, mientras escribo esto, Joy Division suenan en mi habitación.

A mi lado, alguien se ha dejado un libro de proporciones no humanas. Un tocho llamado "Los 1001 discos que tienes que escuchar antes de morir". El libro está escrito por dos valientes pedantes: un tipo llamado Robert Dimery con la colaboración de un tal Michael Lydon. Por supuesto, según la portada, críticos de profesión, sibaritas y auténticos expertos musicales. El empuje del título me parece un acierto. A parte de atreverse a tutear a todo el mundo, son capaces de apostar con la muerte que su criterio es infalible. Es una pena que ambos autores sean unos farsantes. Ni Robert ni Michael han escuchado todos los discos sobre los que hablan y aconsejan sin piedad. Porque, evidentemente, si Robert y Michael hubieran escuchado todos los discos que hay que escuchar antes de morir, los 1001, con todas sus canciones, ahora ellos estarían muertos y enterrados. Lógico. Un vistazo rápido a la Wikipedia les desenmascara para siempre.

Lo sé. Hay más libros: "Los 1001 cuadros que tienes que ver antes de morir". "Las 1001 películas que tienes que ver antes de morir". Y mi preferido : "Los 1001 viajes que tienes que hacer antes de morir". Libros mortuorios, embrujados y fúnebres.
Imaginemos que quiero hacerles caso a todos para así poder morir tranquilo. Tengo que organizarme. Tengo que viajar, diariamente, por una ruta estudiada a la perfección, que tenga en cuenta los museos dónde hay que ver los cuadros que una persona viva no puede permitirse no ver. Por la noche, en los hoteles, o mientras viajo, leo los libros recomendados y miro las películas en un portátil y por si fuera poco, no me separo nunca de mi i-pod con toda la música indispensable. En 2-3 años calculo que habré leído, escuchado y visto todo lo que hay que ver, escuchar y leer según los "gurús del 1001" y por lo tanto, podré morir tranquilo pleno de cultura y lleno de gozo por haber aprovechado mi vida con todo su esplendor y grandeza. Así de fácil.

Sinceramente, yo creo que habría que destilar un poco más las listas de cosas que hay que hacer antes de morir. 1001 son muchísimas. Habría que esforzarse a escribir obras mucho más arriesgadas, como ¨Los 101 discos que hay que escuchar antes de morir" o, porque no atreverse con "Los 25 discos que hay que escuchar antes de morir". Y finalmente, por supuesto, alguien tendría que atreverse a escribir el libro más perturbardor que jamás se ha escrito sobre la música. Se llamaría: “El único disco que tienes que escuchar antes de morir”. Curiosamente Joy Division siguen sonando en mi habitación...



viernes, 29 de octubre de 2010

Xtreme Love-Hard Cuore-XXX Rated


Obsesión. El médico ha sido clarísimo con su diagnóstico: obsesión obsesiva grave. Un par de gotas diarias de Rivotril 20mg (anti-epiléptico), mucho reposo y algunos ejercicios de relajación me ayudarán a superarlo.

Llegó a casa pero no sé que hacer. La pornografía: prohibida, las drogas:prohibidas, el alcohol: prohibido. Me quedan pocas cosas, leer un libro, ver una película, lavar los platos, comer una manzana… Me siento engañado por la vida y me hundo hasta el fondo de mi sofá, a la altura de las bolitas de pelusa y las monedas perdidas. Cierro los ojos temiendo que en cualquier momento empiece otra crisis.

Al cabo de unos pocos minutos soy atacado por mi obsesión: la imagen abierta, voluptuosa y encarnada de tu vagina.
Corro a la cocina y ingiero 7 o 8 gotas directamente del bote de Rivotril . "Nunca ingiera directamente de la botella" rezan las instrucciones. Su sabor dulce me tranquiliza. Apoyo la cabeza en el mármol e intentó relajarme. Oigo a mi psiquiatra sermonearme. "Tiene que cambiar sus imágenes por otras más tranquilizantes": Uno, dos, tres… Prados verdes, montañas nevadas, paisajes abiertos , tu monte de Venus, rasurado triangular que corona la vulva abierta, desafiante y prometedora de tu vagin.... Me golpeo en la cabeza, grito y huyo por toda la casa pero mi locura me lleva ventaja. Desmonto el dosificador del Rivotril y consumo a chorro, de un trago, la mitad del frasco. Tengo que acabar con esta locura sexual.... Poner orden en mi cabeza… alejar los pensamientos….Pongo música clásica y me tiro sobre la alfombra. Uno, dos tres…prados verdes, césped recién cortado, flores, nubes y cielos azules... La sobredosis de medicina empieza a calmarme, las piernas me flojean y mi columna vertebral se convierte en gelatina temblorosa. Estoy tan desesperado que me pongo a rezar. Cuando era un niño mi abuela conseguía dormirme haciéndome rezar. Ave María, llenas sois de gracias, bendito sea tu fruto, bendito tu vientre,bendito tu... sexo María. Me muerdo la lengua hasta que sangra. Tus pequeñas manos abren con delicadeza tu rendija y me invitas a entrar y a poseer la calentura de tu sexo. Puedo ver, con todo detalle, el brillo húmedo de tu piel, la tensión sexual, concentrada en tu clítoris, palpitando al ritmo acelerado de tu corazón. La imagen mental se hace cada vez más y más nítida, es casi real. Saco mi lengua y empiezo a lamer el dulce y a la vez salado interior. Revoloteo por todos los recovecos, pliegues, y secretos, mientras muerdo, chupo y te lamo. Mis labios contra tus labios, tu sexo en mi boca… Inyectados en sangre, abro los ojos y maldigo mi suerte. Estoy en el suelo con la lengua fuera, los pantalones bajados y me masturbo con tanta fuerza que sólo obtengo dolor.

Entre zancadillas y flashes mentales, llego a gatas hasta la ducha. Mojado, vestido, mi cabeza sigue enseñándome imágenes de tu coñito, veo una versión sin depilar y otra despejada como la mejilla de una adolescente. El agua helada duele en mi cabeza. "Insisto. Tiene que cambiar sus imágenes por otras más tranquilizantes" . ¡No puedo doctor! ¡No puedo!!. ¡¡NO PUEDO!! Uno, dos, tres… Prados verdes, galaxias lejanas, un atardecer en la estepa, burbujas de jabón, un payaso con una flor, bollitos recién horneados, un café humeante, ropa tendida en un día de verano, un velero en el mar azul... y tu coño. Me rindo. ¡Sí a la mierda! ¡Bendita obsesión! ¡Qué más da! ¡Pienso en tu sexo! Sí, lo digo claro y alto. ¡SÍ! ¡EN TU COÑO!. Tu coño hermoso y sagrado que ahora, desde que te fuiste, solo puedo tener dentro de mi cabeza.

Ilustración: Peter Ink

viernes, 22 de octubre de 2010

M.

En el país de la bombonas de butano, la chispa es la reina.
Un bombón es sólo el ritmo que marca el corazón.
los Reyes Magos les dijeron a sus hijos que los Reyes no existen
y en el centro de la tierra sólo hay una bola de chicle de fresa.
Los viernes, los pingüinos quieren llevar ropa de esport
mientras las morsas piden un sindicato de bigotes.

En cambio yo llego tarde a mi propio entierro porque,
algunas cosas no las comprendo hasta que me muero.

Y sigo con mis siete vidas, prescindiendo del gato.
y requetepierdo el tiempo arreglando mi reloj
Y si alguna vez te extraño, las siguiente te normalizo,
son las cosas del destino que no llega a ningún sitio.
Por eso lo tengo claro, o en eso creo.
Y he dejado de mirar debajo la tapa de un yogur
y ahora me da por cantar con la boca llena de chinchetas
la típica canción de amor, en la que salimos tu y yo,
y un do menor sostenido y tristón...

Saber

Creo que por fin soy lo suficiente experto en el tema para decir que ya no sé nada de nada sobre él.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Equilibrio

- Hola buenas tardes. ¿Es usted el títular?
- Eh.. sí, claro. ¿Quién va ser si no?
- Perfecto. Le llamamos del centro de Justicia Cósmica Universal. JCU enterprises.
- Ah...
- Nos ponemos en contacto con usted para una notificación de aviso.
- ¿Cómo?
- Según nuestros archivos. Usted lleva unos 723 días, 21 horas y 13 minutos siendo bastante feliz.
- ¿Ah... sí?
- El sistema no suele equivocarse. Según su historial en los últimos dos años usted ha encontrado lo que buscaba unas 121 veces, se ha sentido comprendido unas 345, y ha llegado a superar el límite permitido de tontería y felicidad unas 334 veces.
- Bueno, eso puede ser... conocí a una persona muy especial hace un tiempo y nos hemos llevado muy bien desde entonces...
- ¡Aha! Eso explicaría las 2345 risas espontáneas, los 234 momentos inolvidables, los 356 suspiros, 567 momentos de hiperoxigenación, 132 canciones tarareadas por la calle...
- Sí... puede que sí.
- Pues está usted viviendo claramente en desequilibrio universal.
- Perdón.
- Sin duda, se trata de un fallo en el sistema. Está usted viviendo demasiadas cosas buenas, en comparación con las malas.
- Pero a mí me gusta.
- Ya, claro, cómo no le va a gustar... pero el sistema tiene que autoequilibrarse. Ya sabe, el ying el yang, la cara y la cruz, la cal y la arena.
- ¿Y qué me va a pasar?
- Por eso le llamo. Para avisarle que JCU enterprises, pone en marcha, a partir de ahora, el sistema de autorregulación universal.
- ¿Y...?
- Nada, poco a poco su vida se va a ir convirtiendo en un infierno. Va usted a contrarrestar todo el exceso de positividad.
- No por favor.
- Sí. Prepárese...
- Pero, todo esto es muy judío cristiano...
- ¿En que mundo se cree que vive usted?
- ....
- Debería agradecernos el servicio, antes no avisávamos.
- Ostras.
- Bueno, que tenga unas buenas tardes, pero no muy buenas que si no luego recibirá.
- Pues en ese caso que tenga usted las mejores tardes del mundo.

sábado, 2 de octubre de 2010

Colores


En general, me gustan las mujeres bonitas, en concreto, me gustan todas. Pero si entramos en detalle, entonces, me gustas tú.



Ilustración: Alejandra. Laslagrimaspicantes.blogspot.com

Otro muerto

Pito, pito, colorito, dónde vas tú tan bonito.
A la cera verdadera. Pim, pam, fuera.
Tú- te- vas- y- tú- te- que-das.

jueves, 30 de septiembre de 2010

!!!!

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Este es el texto más exaltado que he escrito nunca!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

SEXO

Después de mucho esfuerzo, conseguí chuparme la polla a mí mismo.
Al principio, fue una experiencia muy gratificante pero enseguida, noté una tremenda sensación de vacío cuando me di cuenta de que NO lo hacía por amor, sólo lo hacía por sexo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

ITV 2984 (segunda parte)

Resumen del capítulo anterior: ¿Podrá nuestro protagonista pasar la Inspección Técnica Vital sin tener la cartilla dental?

Doce horas más tarde, llego a la ventanilla 77777-B. Casi nadie es capaz de llegar hasta aquí , es por eso que, apenas, hay cuarenta personas en la cola. Me siento al lado de un chico que llora desconsolado, según parece, lleva 14 años intentando conseguir un permiso de libre orientación sexual. Siento lastima, pero no puedo hacer nada. El tiempo pasa… miro los carteles que decoran la sala. Uno de ellos promociona las piruletas de bromuro que reparte el estado con el slogan: Chupa y calla. Otro cartel reza: En esta ciudad cabe de todo pero todo está prohibido. De repente, es mi turno.
Me atiende una preciosa funcionaria. Lleva un injerto facial Megana Fox de última generación. Su cara y su cuerpo están reestructurados pero sus manos son aún las de una mujer de 70 -80 años. Supongo que nadie se fija en estas cosas. Me pide toda la documentación: Factura de las tasas, cartilla ADN, Cartilla de residuos, …
Le entrego todo con una sonrisa hasta que llega el momento temido: Me mira con sus ojazos azules y me dice:
-Cartilla sanitaria bucal.
Me quedo en silencio. Le miro profundamente a los ojos, e intento encontrar la mujer desesperada que hay detrás de la máscara. Intento reconocer su sufrimiento, su dolor y compenetrarme con ella.
-No tengo ese permiso.
-Pues si no tiene ese permiso no le puedo cursar el documento.
-Es que… mañana me hacen un injerto facial completo en la clínica George Clooney VI y me cambiarán toda la dentadura. Digamos que hoy es el último día de mis dientes.
-¿Ah sí?…Yo también llevo un injerto facial…
-Anda, no me había dado cuenta.
La chica me sonríe, se siente acompañada, luego mira a los lados y me dice:
-Haré la vista gorda.
-¡Gracias, gracias!
-Vale, sigamos. ¿Ha traído sus fotos 3d, su historiograma, y su libreta fiscal?
Le digo que sí y suspiro profundamente. Soy un genio.
-¿Resguardo de su limitador químico emocional?
-Sí, claro, por supuesto, sí señora. Soy el mejor. Soy infalible. Un héroe del mundo moderno burocrático.
-¿Resguardo de su limitador cardíaco?
-¿Limitador cardíaco?
-¿No lleva un limitador cardíaco?.
-Le contesto con un "no" más bien pequeñito.
- Lo siento pero eso si que no puedo pasarlo por alto. Desde el día 14 de este mes es obligatorio que todo ciudadano lleve un limitador de ritmo cardíaco. Lo hacemos por su bien.
-Pero...
-No insista.
-Le doy un resguardo por si le para la policía. Tiene 15 días para hacérselo y volver. No tiene que hacer cola. Presente el formulario en la ventanilla 54’035. Si no será obligado a volver a pasar la revisión médica general.
Estoy a punto de enfadarme pero mi limitador emocional dispara una pequeña descarga de diazepam en mi hígado y me siento mucho mejor.
Salgo del edificio. La policía retira el cadáver de un desgraciado que ha sido pillado fumando tabaco negro en los lavabos. Entre el tumulto, logró salir del edificio. Respiro profundamente. No lo he hecho del todo mal, aunque el fantasma de la colonoscopia triaxial....

Cuando llego a casa estoy agotado. Me tomo un yogurt de antibióticos. Me meto en la cama y apago la luz. Mi emisor-receptor-ordenador-radioemisor-televisor-reproductor-despertador-agenda me recuerda que mañana tengo que pasar la inspección genital periódica. ¡Maldita sea! Vaya mierda de mund…Mi bomba interna de diazepam vuelve a disparar una dosis en mi hígado. Una sensación de bondad azucarada me relaja…Me doy la vuelta y me duermo felizmente mientras pienso que en realidad todo esto lo hacen por mi bien.

sábado, 11 de septiembre de 2010

ITV 2984 (primera parte)

Mi emisor-receptor-ordenador-turbomix-móvil-televisor-mp12-despertador me despierta y me recuerda que hoy es el último día para renovar mi permiso b-45/980KL de ciudadanía vital. En caso de no hacerlo seré multado, biodenunciado , puesto en observación médico civil y obligado a pasar una exhausta revisión médica que incluye entre otras delicias, una colonoscopia triaxial y un lavado de estómago a 8.000 revoluciones. Tengo que ponerme en marcha.
De repente, mientras lavo mis dientes con mi i-dent… recuerdo el error. Hace siete meses, mi centro de salud periódica me diagnosticó una caries en el molar superior izquierdo y no he ido a que me la extraigan. Abrumado por el descuido, intento pensar una solución. Es imposible que pase una Inspección Técnica Vital sin la cartilla sanitaria bucal y una muela podrida . Menuda insensatez. El fantasma de la colonoscopia triaxial sobrevuela mi cabeza. Hoy es el último día, tengo que ir por narices…Estoy atrapado.
Levanto el puño frente al espejo y me digo en voz alta: Iré y pasaré la inspección.
El eco-bus oxigenado me deja justo en frente de la central general de expedición de documentos del estado. Miles de personas hacen cola para entrar , algunos policías controlan la entrada, acompañados de perros genéticamente efervescentes. Al cabo de dos horas un agente del orden biodesagradable me pide el permiso de consumo de oxígeno y la cartilla de valor de masa corporal. Le muestro los documentos y me deja pasar. Subo las escaleras del viejo edificio hasta llegar al mostrador de información. Otra vez miles de ciudadanos se agolpan frente a la ventanilla. Algunos policías, con un contrato de prácticas, usan sus porras fotovoltaicas ecológicas de bajo consumo para mantener en orden a la multitud. Un emisor telepático repite en mi mente mi numero de ventanilla y mi turno cada diez segundos: Ventanilla 3567, número 38947. El volumen telepático esta a 39db neuronales y me siento algo agobiado. Ventanilla 3567, número 38947. En la pantalla aparece el número 128. Hay que tener paciencia. Ventanilla 3567, número 38947.
Al fin, después de 4 horas, llega mi turno. Una mujer, con una operación de estética de embarazo permanente, me atiende. Le pregunto qué tengo que hacer para renovar el permiso b-45/980KL de ciudadanía vital.
- Pague 300.000 eurodólares asiáticos en timohipotecas a un interés variable al 1.000% para cubrir las tasas de oxígeno, vacunación y genética caucásica. Luego presente su cartilla de ADN y su nivel de endomorfinas en la taquilla 4B/654673-Z. Finalmente, pase por la ventanilla 77777-B y presente toda la documentación y su cartilla sanitaria bucal. Allí le darán el permiso.
Un pinchazo recorre mi muela superior izquierda. Estoy a punto de decirle a la mujer que no tengo esa cartilla pero… prefiero no precipitarme. Le sonrío, le doy las gracias, le felicito por su embarazo de silicona y me marcho, mientras la oscura sombra de la colonoscopia triaxial sobrevuela de nuevo mi cabeza.

continuará...

(el próximo capítulo se publicará dentro de siete días).